Parecía mismamente la sabana africana y no el Valle de Vidriales y las fieras que ocasionaron el caos durante más de cuatro horas en la autovía Rías Bajas y que trajeron de cabeza al grueso del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Zamora, el Seprona y los Bomberos de Benavente no eran producto de la alcoholemia de algún conductor que se había pasado en la sobremesa.
Desde luego, el propietario de una finca próxima a la A-52, José Ignacio Regueras, no había bebido pero, desde el camino, divisó a un hipopótamo triscar «completamente feliz por el campo y comiendo manzanas». Minutos antes, el poderoso animal podía haber perecido al incendiarse la alfalfa del trailer en el que viajaba.
El camión del Circo Roma procedente de Pontevedra, que circulaba en torno a las cinco y media de la tarde por el kilómetro 11 de la A-52 en dirección a Benavente, empezó a echar humo por la parte trasera. Testigos presenciales apuntaron que la causa fue una colilla encendida arrojada desde otro vehículo durante un adelantamiento. Lo más importante era salvar al hipopótamo de 2.500 kilos que transportaba el camión.
Por salvarlo, uno de los hombres que viajaba con el animal, J. J., de 39 años de edad, resultó intoxicado por el humo y tuvo que ser trasladado al Hospital Comarcal de Benavente, aunque según la información facilitada por el 112 y la Subdelegación del Gobierno, «el traslado fue más por precaución que porque presentara síntomas graves».