Victor Huang, submarinista aficionado, estrenaba su nueva y flamante cámara de vídeo grabando los arrecifes de coral de Nueva Zelanda cuando se vio agredido por sorpresa por un enorme pulpo. Tras unos minutos de forcejeo, Huang se dio cuenta de que el octópodo no quería nada con él, sino con su cámara.
En cuanto tuvo el artefacto firmemente atrapado entre sus tentáculos, el pulpo se dió a la fuga. Y he aquí lo sorprendente: la cámara siguió rodando, convirtiéndole en el primer pulpo que rueda un documental sobre su entorno marino :
Desgraciadamente el pulpo cometió el error clásico de los cineastas primerizos de tapar el objetivo con un dedo (en este caso, ventosa) por lo que la mayoría del metraje sólo nos muestra su membrana. Pero si podemos asisitir al desenlace de esta historia es porque Huang, dispuesto a no dejar escapar una cámara de 700 dólares, persiguió durante cinco minutos al animal hasta tenerlo de nuevo a su alcance.
El submarinista usó entonces su harpón para obligar al pulpo a soltar la cámara. Pero el nuevo juguete pareció gustarle también, por lo que Huang decidió llevárselo de paseo un rato prendido del utensilio.
A la vuelta de su odisea submarina, decidió compartir con el resto del mundo su insólito metraje subiendo a Youtube un vídeo que ha causado sensación y conseguido más de un millón de visitias en pocos días.
Victor Huang declaró a ‘New Zealand Stuff’ que no le guarda ningún rencor al pulpo. “Creo sinceramente que no pretendía herirme. Creo que vió esa cámara digital azul brillante y se dijo ‘quiero eso’, ¿sabes?”